El error no destruye tu reputación. El silencio, sí.

admítelo, ¿te avergüenzas cuando cometes un error?
¿Lo escondes o intentas justificarlo, echándote la culpa a ti mismo o a los demás?

Yo sí.

Durante años me avergoncé de mis errores, porque creía que la perfección era la métrica que demostraba a los demás cuánto valía. Que era buena.

 

Es normal: somos educados en sistemas escolares y familiares donde el error se castiga con una mala nota o con una reprimenda. Donde nuestro valor se mide con las calificaciones, no con la capacidad de levantarnos y aprender cuando caemos a causa de los errores cometidos.

 

Lo mismo ocurre de adultos, en el mundo laboral: muchos profesionales se ilusionan creyendo que evitar los errores es una prueba de competencia y de valor. En realidad, es una señal de miedo.

 

Con el tiempo, y creciendo como gerente, cambié de perspectiva.

A enseñármelo no fueron solo los errores que mi equipo y yo inevitablemente cometíamos, sino la manera en que yo misma, como su líder, los aceptaba y afrontaba.

 

A enseñármelo fue el concepto de psychological safety introducido por Amy Edmondson, profesora de Harvard (si no la conoces, te sugiero seguirla en LinkedIn – link).

Tuve la posibilidad de escucharla en vivo la semana pasada, durante una conferencia sobre Leadership & Coaching en la Columbia University de Nueva York.

Amy no considera el fracaso como algo que deba evitarse, sino como una parte integrante del éxito:

“El fracaso no es lo opuesto del éxito. Es lo que lo impulsa.”

 

 
 

 

De esta frase nace una reflexión que cada gerente debería llevarse a casa: en las organizaciones, a menudo no es el error lo que compromete los resultados, sino el silencio que lo rodea.

 

Cuando en un equipo falta seguridad psicológica y domina la cultura del perfeccionismo y de la “vergüenza del error”, las personas no hablan. Callan por miedo a ser juzgadas o penalizadas. Así los errores se repiten, los problemas se acumulan, la confianza se evapora, los talentos abandonan y las performances empeoran.

 

Al contrario, cuando un líder invita a dudar y a ponerse en discusión, entonces nace la confianza. Las ideas se afinan, los problemas emergen antes y la inteligencia colectiva se enciende.

 

Muchos líderes esperan que la psychological safety llegue como una política empresarial desde arriba o como una iniciativa de Recursos Humanos.

 

Pero si gestionas un equipo, no puedes esperar: la seguridad psicológica debe construirse desde el inicio de tu cargo y cada día. No solo cuando ocurre un error, sino antes, para preparar el terreno adecuado.
Debes entrenarla en la forma en que escuchas, en la forma en que haces las preguntas, en tu manera de reaccionar ante los errores.

 

Es una responsabilidad que parte de ti.

Cuando estás en el trabajo con tu equipo, cuando estás en casa con tus hijos.

 

Al final del artículo encuentras algunos recursos que pueden ayudarte a desplazar el enfoque de “error como fuente de vergüenza” a “error como fuente de crecimiento”. Espero que te sean útiles.

Nos leemos el próximo sábado,
Silvia

 

RECURSOS ÚTILES PARA ENTRENAR LA SEGURIDAD PSICOLÓGICA EN TU EQUIPO

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